jueves, 21 de mayo de 2015
40 años no son nada
El 24 de Enero de 1.975 Keith Jarrett actuó en el Cologne Opera House de la ciudad alemana. La grabación de este concierto se ha convertido en uno de los discos más vendidos de la historia del jazz. Su impacto en el lenguaje pianístico sigue llegando hasta la actualidad a modo de influencias, intensidades emocionales y estéticas sonoras muy características. Jarrett aportó una manera propia de tocar jazz, con un enorme torrente de música improvisada, construcciones y figuras inéditas hasta entonces, y con un sentido del tiempo y del silencio tan vanguardista que a día de hoy continúa siendo uno de los más importantes referentes de esta Música.
Para su recital usó un viejo, pequeño y desmañado Bösendorfer, en lugar del Bösendorfer 290 Imperial (considerado el Cadillac de los pianos), tal y como él había pedido pero que por errores de planificación no fue posible conseguir (una huelga de transportes impidió que el piano llegara a tiempo). A pesar de ello Jarrett supo sacar lo mejor de aquel "cacharro" y hablarnos con su lenguaje corporal, expresivo y desgarrado tan personal.
El concierto está dispuesto con una introducción, un principio, un desarrollo y un final. Jarrett improvisa a partir de uno o dos acordes iniciales, o lo que es lo mismo de la nada, y que usa como punto de destino y final. Esa fue la pregunta exacta que le hizo el mismísimo Miles Davis después de verlo tocar varias noches seguidas en un garito del barrio de St. Germain, en París: “¿Cómo lo haces? ¿Cómo puedes tocar a partir de nada?”. “No sé”, respondió Jarrett. “Supongo que la pregunta no es ésa. Supongo que la pregunta es si un músico concibe la nada como la falta de algo o bien como algo que surge espontáneamente”.
Da la impresión en este disco que gran parte de la historia de la Música se reunió en sus dedos aquella noche: los silencios de Miles, la locura de Shostakovich, la perfección de Gould, Bach, Debussy, Evans, y un largo etcétera de nombres y estilos y personalidades musicales referentes.
Este año se cumplen 40 años de esta cima de la Música. Las palabras de Manfred Eicher, ese mago del silencio, son muy esclarecedoras:
"Probablemente Jarrett tocó como lo hizo porque no era un buen piano. Porque no podía enamorarse del sonido; encontró otra forma de sacarle lo mejor".
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The Köln Concert
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