martes, 10 de febrero de 2015

Viniendo desde lejos

György Ligeti compuso Lux æterna en Agosto de 1.966.Obra para coro mixto a 16 voces, fue estrenada en Stuttgart ese mismo año por la Schola Cantorum dirigida por Clytus Gottwald, ambos dedicatarios de la misma.
El texto de Lux æterna proviene de la última parte de la misa de réquiem, la oración de la comunión. Es una obra dividida en 21 campos elaborados a partir de un cluster sonoro que se va transformando lentamente en timbres e intensidades. Ligeti llama a esta técnica micropolifonía: "La compleja polifonia de cada parte es incorporada en un flujo armónico-musical en el cual las armonías no cambian inesperadamente, pero se funden unas en las otras; una combinación de intervalos emerge gradualmente y de esa nebulosidad se descubre que una nueva combinación de intervalos toma forma". Así mismo aclara “no son los detalles los que cuentan, sino el efecto de conjunto lo que prima, el cual, aunque nacido de la profusión de detalles, los anula”.
Esta obra traduce la fascinación de Ligeti por la polifonía de los siglos XIV y XV, en especial la de Ockeghem: “Encontré en él una música totalmente estática: no hay puntos culminantes y la combinación de las voces en su polifonía provoca una corriente musical continua”. “Lux aeterna me permite experimentar transformaciones armónicas combinadas con cambios de timbre. Esto marca una ruptura con mi estilo precedente, caracterizado por la superposición cromática de las voces (Atmósferas, Requiem). Se trata de una pieza micropolifónica a 16 voces, en la cual las diferentes voces de cánones muy complejos son conducidas atónicamente. La ‘micropolifonía’ recubre una textura polifónica tan densa que las diferentes voces se vuelve inaudibles y sólo las armonías resultantes son relevantes como forma”.
Aunque se considera “no creyente” pero tampoco ateo, Ligeti ubica el discurso del cristianismo en el centro de una profunda meditación sobre la muerte y el más allá. Esta obra prefiere sacrificar la comprensión del texto para intentar lograr la representación acústica de esta luz eterna: “Es la luz en música. Una música que, al escucharla, nos da la impresión de que está empezada”. Los siete últimos compases, indicando un silencio colectivo de aproximadamente treinta segundos, sugieren también la infinitud del canto, así como la indicación ‘como viniendo desde lejos’.

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